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sábado, 21 de noviembre de 2015

Como nutrir el cerebro de nuestros hijos en 12 pasos (derivado de Cómo disecar el cerebro de un niño en 12 pasos)




Debido a que en el post de "Cómo disecar el cerebro de un niño en 12 pasos"  (tambien puedes leerlo en mi facebook)  muchos preguntan, ¿qué cosas si debemos hacer? He decidido hacer pues algo como una recapitulación de lo dicho hasta ahora en cada post.

1- incentivarlos a moverse a jugar y a explorar, los niños aprenden moviéndose y experimentando.

2- enseñarle modales por respeto, el que es una relación simbiótica, queremos que sean niños y personas respetuosas pero para eso primero deben ser respetados.

3-apoyarlos y confiar en ellos y sus capacidades, estar allí cuando veamos que es potencialmente peligroso pero jamas limitar nosotros sus capacidades con frases invalidantes

4- respetarlos, respetar su privacidad, su mundo, no exponerlos al ridículo.

5-hablar sobre los actos no etiquetarlos a ellos, es distinto decirle "has mentido" que "eres mentiroso" 

6- permitirles expresarse y valorar sus emociones, todas las emociones son buenas y deben ser expresadas para formar relaciones sanas.

7- alimentarlos de manera sana y nutrituva, nadie dice que no coman chuches ¿pero a de ser a diario?

8- enseñarles que todas las personas tienen defectos y virtudes y que deben admirar aquellas cualidades que enaltecen 

9- jamás compararles, apocarles o incentivarlos a devastar o arrasar con el otro,eduquemos con respeto.... enseñarles que aprecien el trabajo duro, que den lo mejor de si, a superarse y a disfrutar el proceso

10- decirles que su mayor meta debe ser la de buscar su felicidad que el camino es propio y no deben hacer algo solo porque otros esperen que así sea

11- enseñarles a pensar a ser autocríticos y a razonar 

12- partir diciendo la  verdad "yo no fuí criado así, también estoy aprendiendo y me equivocare y me he equivocado, pero trato de enseñarte y hacerlo de manera correcta comportandome yo de igual manera"  eso inicia, pues de seguro antes no lo haciamos bien y desconfiaran de este cambio tan repentino

Y  como bonus 
13- así como recomienda el sistema  Waldorf un niño de 10 años no morirá por no tener un celular, móvil, tablet o portátil  en la mano y cuando al fin lo tienen no tardarán mucho en ponerse al día.


Karla Piccardo
Mamá Homeschooler

viernes, 20 de noviembre de 2015

Los monstruos que se comen los miedos

Cómo ayudar a nuestros hijos a superar los temores es algo que muchas veces nos preocupa y creo que no está demás tener a la mano recursos entretenidos y a la vez didácticos para poder ayudarles de maneras mas tanginbles.
Primero es importante saber ¿Qué es el miedo y para qué sirve?
El miedo es una emoción primaria cuyo papel en nuestra vida es encargarse de protegernos de posibles daños, gracias a él reaccionamos ante situaciones reales de peligro, como apartarnos ante un coche que se acerca a gran velocidad, o al asomarnos a un precipicio. El miedo es una emoción que surge cuando la persona se siente en peligro, sea éste real o no. Es una respuesta normal, necesaria y adaptativa que prepara al organismo para reaccionar ante una situación de peligro.
Todos los seres vivos tienen miedo a aquellas cosas o seres que les pueden causar daño a nivel físico, si incluso las plantas, pero los seres humanos, además, reaccionamos también ante aquello que nos pueda dañar de manera emocional.
Tener miedo en el plano emocional nos da la oportunidad de generar herramientas para afrontar situaciones y nos permite superarlas y superarnos a nosotros mismos.
El siguiente corto no está pensado para los niños, pero creo que refleja muy bien esa “mala fama” que tiene el miedo y lo necesario que es en nuestra vida. Su mensaje es claro " Es bueno tener miedo pero tampoco dejes que se adueñe de tu vida".


Este corto me dio la idea y le he creado a mi peque, que ama los monstruos, un pequeño monstruo de bolsillo siguiendo estas indicaciones 




Y ahora simplemente hemos quedado en que cuando el miedo aparezca en un momento inapropiado, solo deberá decirle : “Muchas gracias miedo, pero no te necesito, no hay peligro“ y así  el pequeño monstruo de bolsillo se llevará el miedo al mundo de los miedos. 

Es normal que los niños presenten miedos específicos a partir de los 2 años nuestros hijos empiezan a sentir nuevos miedos, miedo estar solo, miedo a la oscuridad, miedo a los monstruos, a las brujas, al lobo o a cualquier otro ser fantástico que ronde por su imaginación pues a medida que el niño se desarrolla a nivel cognitivo, es normal que aparezcan, es una forma de mostrar al mundo que está madurando. Por eso es muy útil enseñarle a los pequeños a enfrentar sus miedos a medida que estos van surgiendo pues de lo contrario y si los dejamos avanzar empiezan las pesadillas y las noches en vela sin dormir debido a los continuos despertares.

Buscar soluciones es parte de nuestro trabajo y la verdad es que hay muchas ideas a las que podemos hechar mano:
Están los Sorgenfresser (puedes acceder a ellos pinchando en el enlace) que son unos monstruos muy especiales, unos que no dan miedo sino todo lo contrario, son monstruos come miedos que tienen como objetivo principal guardar todas las preocupaciones, miedos e inquietudes de nuestros hijos para protegerles hasta que puedan enfrentarse a ellas con menos dificultad.





Gracias a su gran boca-cremallera se tragan los miedos, los problemas o las preocupaciones de nuestros pequeños y no tan pequeños. No debemos entender estos muñecos como una solución a los problemas de nuestros hijos, si no como un medio para canalizarlos o como una forma para ayudarles a gestionar sus temores.


  Tambien pueden juntos construir su propia Cajita come miedos.




Para hacerla vais a necesitar los siguientes materiales:
– Una caja de cartón.
– Acuarelas, ceras, gliters, papeles de colores… Cualquier cosa que les permita decorarla.
– hojas o cartulinas para colorear
– En este caso hueveras de cartón, ojitos de plástico y pegamento.
Procedimiento:
Escogeremos una caja de cartón para convertirla en nuestra “Cajita come-miedos“. Si tiene tapa, perfecto, sino podremos realizar una pequeña ranura con unas tijeras o un cúter, a modo de “buzón”, para introducir nuestros miedos en ella. Es importante explicarle a nuestros peques para qué vamos a utilizar esta caja, en qué la vamos a transformar y luego dejemos volar su creatividad.
Una vez terminada la cajita, procederemos a darle unas hojas o tarjetas en las que expresará sus temores. En este momento sus miedos saldrán de su cuerpo y se plasmarán en el papel, que después será guardado en la caja. El hecho de tomar conciencia de sus miedos, poder verbalizarlos y exteriorizarlos es tremendamente beneficioso.
Antes de introducir los miedos en un Sorgenfresser o en la cajita es muy importante profundizar un poco más en los miedos de nuestros hijos haciendoles preguntas o ayudandoles a desarrollarlas:
Pedirles que verbalicen su miedo
¿Cuándo lo siento?
¿Por qué?
¿Qué ocurre cuando tengo miedo? ¿Cómo me siento? ¿Cómo responde mi cuerpo?
¿Qué cosas podré hacer si este miedo desaparece?
A continuación nos desharemos de él introduciéndolo en la cajita y le recordemos que los miedos, alguna vez, pueden escaparse, y que en caso de que esto suceda, les pediremos educadamente que vuelvan a su lugar, dentro de la caja. Una vez que hayan desaparecido, podemos sacarlos de la caja y hacer con ellos lo que consideremos más apropiado, para que el niño sea consciente de que ha superado ese miedo y se sienta orgulloso de ello.
Karla Piccardo
Mamá Homeschooler

jueves, 19 de noviembre de 2015

Cómo ayudar a nuestros hijos con la perseverancia.

Hoy quiero hablar de como ayudar a nuestros hijos a desarrollar  la capacidad de perseverar y a motivarse por metas a largo plazo, lo que requiere de cierta forma, aprender a postergar la gratificación por sus actos y  también de cierta manera aprender a manejar su tolerancia a la frustración.

Existe una frase muy famosa que dice “Persevera y triunfarás”. De esto se deduce que la acción de perseverar es una virtud, que pude llevar a la persona perseverante hacia el éxito en cualquier ámbito donde se haya propuesto un objetivo determinado. Las personas perseverantes son aquellas que, a pesar de errores, de fracasos y de los obstáculos que se interpongan en el camino entre su objetivo y la meta a alcanzar, continúan trabajando o realizando acciones para lograr lo que quieren y lo que desean siempre con una buena dosis de esfuerzo personal y de la estimulación constante que les permite, momento a momento, autosuperarse, es decir, aprender de sus propios errores, aprender de ellos para mejorar sus acciones, y continuar en la búsqueda de sus metas.

Esta habilidad,según diversos estudios, se ha relacionado mejor con el éxito que con la inteligencia o el talento y eso es lo mejor de todo pues se puede desarrollar desde muy temprana edad.

¿Cómo podemos saber si nuestros niños están cultivando la perseverancia?

Siempre podemos estar atentos a si:

- terminan lo que empiezan
- se comprometen con metas
- siguen trabajando aún cuando sienten que quieren renunciar
- pueden perseverar en proyectos de más de una semana (desde los 8 años en adelante)
- se esfuerzan y reintentan varias veces antes de sentir que han fracasado.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar la perseverancia?

– Preséntandole desafíos.
Es importante que los niños puedan experimentar el triunfo sobre una tarea difícil y así sentirse confiados a enfrentar nuevos desafíos.
Esto requiere práctica y paciencia. Los desafios pueden ser presentarles puzles cada vez más complejos, o aprender un nuevo ejercicio físico o mental. Es muy importante recprdar que los desafíos siempre deben ser adecuados a la edad ya que si son demasiado difíciles pueden generar frustración y pocas ganas de continuar y si por el contrario son demasiado fáciles, también pueden desmotivar y aburrir.

– Promoviendo la perseverancia.

Evitemos que nuestros peques caigan en el error de pensar que la inteligencia y el talento son solo genéticos, recuerdale que incluso las personas talentosas deben practicar a diario para lograr sus metas. Debemos tener en cuenta que todo proceso de aprendizaje tiene momentos mas difíciles y de decepción, apoyemos a nuestros hijos en esos días para que no renuncien.

– Insistir suavemente:

Es importante insistir en que nuestros hijos finalicen lo que empiezan, es bueno que nuestros  hijos sepan que esperamos lo mejor de ellos y también es normal que los niños se quejen cuando les insistimos en que aprendan, practiquen o estudien pero es igual de importante hacerlo sin ser pesados para no generar resistencia.

– Aprecia el aburrimiento y la frustración.

El éxito normalmente no ocurre en el primer intento. Si nuestros hijos logran entender que aprender no es siempre fácil y que no siempre terminar algo seguira siendo tan divertido como al inicio y que eso no significa que sean poco hábiles deben aprender o para seguir y que perseverar hará todo más fácil.

En momentos de frustración es bueno tratar de dar una opinión de brisa fresca “al parecer esto no te está resultando como esperas. ¿De qué otras formas se te ocurre que podrías hacerlo?”.

– Déjalos equivocarse y permiteles ver que nosotros también nos equivocamos y dejemosles ver cómo resolvemos nuestros  problemas y nos recuperamos, recuerda que nosotros les educamos en mayor medida con el ejemplo.

Karla Piccardo
Mamá Homeschooler

sábado, 7 de noviembre de 2015

10 ideas para motivar a nuestros hijos

La motivación es la base de un desarrollo pleno, fomentarla y mantenerla en nuestros hijos es uno de nuestros deberes como padres.

Hoy quiero darles algunas ideas que he ido recopilando por internet y también basadas en nuestra propia experiencia con nuestros hijos:

1.- Los cuentos.
Son una fuente inagotable de recursos educativos. Podemos trabajar con ellos desde las emociones, hasta la adquisición de algún hábito, proporcionar información, etc. Por supuesto que en el tema que nosocupa, la motivación, son una fuente imprescindible. Deberemos elegir la temática según el área que queramos motivar, procurar que tengan un lenguaje acorde y comprensible a la edad de nuestro hijo, que la historia, los personajes y dibujos sean de su gusto... Esto es muy importante porque si el libro nos encanta a nosotros pero a ellos no les dice ni fu ni fa no conseguiremos nada.

2.- Estar nosotros motivados y ser motivadores.

Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera.
                                                                                                               Albert Einstein.

3.- Reconocer los logros y convertir los errores en un nuevo punto de partida.

No se trata de estar todo el día diciéndole todo lo que hace bien, ni lo maravillosísimo que es... se trata de saber reconocer el esfuerzo, reconocer que hay cosas que damos por hecho que debe hacer o son fáciles de hacer, pero para nosotros, que tenemos una edad, para un niño es diferente. No limitarse al muy bien, sino a mostrar nuestro orgullo por la capacidad que ha demostrado: esfuerzo, valor, trabajo, concentración....

Igual cuando se equivoquen o no sean capaces de hacer algo... ayudarles a dar una nueva perspectiva, un nuevo enfoque... no solucionarle el problema si no acompañarles y guiarles para que ellos sean quienes busquen alternativas... no sólo lograremos que nuestro peque sea capaz de hacer lo que antes no podía o hizo mal, si no que aprenderá un montón de cosas del proceso.

4.- Eliminar de nuestro vocabulario los "Porque si" o "porque yo lo digo".

Y es que no sólo resultan desmotivadores, si no que además un modelo de paternidad autoritario y dictatorial trae consigo niños poco creativos, desmotivados, dependientes, sin capacidad de razonar y reflexionar porque sus padres no son capaces de reflexionar o razonar con ellos el por qué de algo.

5.- Las tareas y los objetivos deben ser acordes a la edad, madurez y capacidad del niño.

Olvidémonos de que tal o cual actividad está destinada para esta edad o que el hijo de alguien más ya hace tal o cual cosa... cada niño, al igual que cada adulto, tiene su propio ritmo de aprendizaje, tiene sus capacidades, competencias, habilidades, etc... Sería estúpido exigir a todos los adultos de 30 años que supieran, por ejemplo, realizar un proceso matemático complejo ¿no?

6.- Buscar alternativas.

Es importante que cuando nuestros hijos pierdan el horizonte y se sientan agobiados nosotros podamos mostrarles alternativas, opciones para tal vez hacer lo mismo o tal vez cambiar y dar un giro hacia algo que se les de mejor.

7.- Salir de casa:

Tal vez puede parecer obvio pero no lo debe ser tanto, cuando hoy en día los niños se pasan la mayor parte del tiempo encerrados entre cuatro paredes consumiendo informacion desde pantallas. La práctica de algún deporte, los juegos al aire libre, ir al parque a dar un paseo y tomar un helado... una vida activa, en contacto con la naturaleza en dónde predomine el juego, no sólo hará que sean más imaginativos y creativos al disponer de nuevos escenarios de investigación y experimentación sino que además les ayudará a la liberación de endorfinas y todo ello contribuirá a una mayor motivación y bienestar es absolutamente necesario para su desarrollo el contacto con la naturaleza y su entorno.

8.- Disminuir o en lo posible eliminar el uso de pantallas:

Ya hay muchos estudios que nos advierten de los peligros y escasos beneficios que los dispositivos tipo tablet, moviles, ordenadores, tv le proporcionan a nuestros hijos, sobre todo a los más pequeños.
Un uso regular, excesivo o alto de las pantallas hace que nuestros hijos se conviertan en sujetos pasivos, receptores de imágenes e información que en muchos casos dada la velocidad a la que se les presente son incapaces de procesar o retener, hacen que cada vez estén menos motivados para otras actividades que impliquen una mayor actividad por su parte... si los adultos nos enganchamos con facilidad a todos estos dispositivos sería ridículo pensar que los niños no.

9.- Dejar que tomen decisiones:

Creo firmemente que si en una familia los hijos no pueden participar en la toma de decisiones, hay un problema. No me refiero a todas las decisiones, deben poder participar en decisiones acordes a su edad y a su papel dentro del núcleo familiar (obviamente hay muchas decisiones que sólo nos corresponden a los padres puesto que para eso somos los adultos y los máximos responsables) si no les dejamos desde pequeños entrenarse en la toma de decisiones no podemos esperar que sean adultos capaces de sopesar todas las opciones y tomar decisiones adecuadas.
Existen muchas decisiones diarias en que los pequeños de la casa pueden ejercer su autonomia o capacidad de decisión puede  ser el tipo de ropa que se van a poner (siempre de acuerdo al tiempo que haga o a la circunstancias... no pueden salir de bañador un día frío o ir con buzo a un matrimonio),a veces se puede decidir conjuntamente comidas o cenas, dándoles a elegir entre varias alternativas que previamente habremos considerado, esto es muy, muy importante, siempre debemos darles a elegir entre opciones que hemos evaluado nosotros mismos con anterioridad... poco a poco se puede incrementar el tipo y nivel de decisiones que pueden tomar. Todo ello hará que sientan que se les tienen en cuenta, que son parte activa y sus opiniones son valiosas lo que hará que se sientan motivados a querer asumir responsabilidades y adoptar un papel activo en la familia (lo que se acabará extendiendo a otras áreas de su vida)

10.- Escucharles:

Cada vez parece que tenemos menos tiempo para nada, andamos a la carrera, ya no es la primera vez que nos sorprendemos a nosotros mismos diciéndo "ajá" "si?" "vale" "ok" a algo que nos están contando nuestros hijos pero no sabemos ni lo que nos están diciendo... ¿verdad? A veces estamos tan metidos en nuestras preocupaciones y obligaciones que el parar 5 minutos a escuchar una historia de nuestro hijo pequeño nos resulta imposible... ¡¡no podemos perder el tiempo en cosas de niños!!! ¿En serio? ¿no podemos? O es que nos hemos acostumbrado a pensar así... lo que para nosotros puede resultar una tontería o algo sin importancia para ellos es su mundo y deberiamos sentirnos felices de que quieran compartirlo con nosotros.. ¿como de motivados nos sentiríamos si nadie tuviera tiempo para escucharnos?

En definitiva, en una sociedad en la que sólo se toma como referencia y en cuenta al adulto debemos empezar a incluir a los niños como parte activa. Ellos son el futuro, pero para ello debemos dejarles participar y acompañarlos en el presente haciendo de cada obstáculo un momento oportuno para aprender, superar y motivar y ayudandoles así a ser grandes seres humanos.