sábado, 5 de diciembre de 2015

¿Qué hacemos con los dibujos y el arte de nuestros hijos?



Los adultos estamos habituados a opinar sobre casi todo, sea o no algo que conocemos bien. 
A veces lo hacemos cuando nos preguntan por tal o cual tema y otras simplemente porque nos apetece opinar.
Esta tendencia la aplicamos también cuando nuestro hijo nos enseña sus dibujos y trabajos de arte. Opinamos sobre lo que ha dibujado y como lo ha hecho, valoramos según nuestra perspectiva si está bien o mal o si es bonito o feo, si se corresponde con la realidad, los colores que se han usado y así muchas cosas más.
Pero, ¿alguna vez nos hemos planteado valorar la obra en su esencia? ¿Intentamos ver el dibujo desde el punto de vista de nuestro niño?
El pequeño ha realizado una obra poniendo en juego todas sus capacidades, toda su intención, nos está mostrando su mundo interior resumido en una hoja de papel. ¿Esto no es de por sí un gran logro?
Sin querer, nuestras valoraciones condicionan sus dibujos futuros, su manera de vivir el dibujo. Parece que deba responder a una estética y formas que a nosotros nos parecen adecuadas, y lo que conseguimos es frenar la creatividad y la espontaneidad. Los niños al igual que todas las personas, desean ser valorados por lo que son, sin comparaciones. Aceptar su obra tal cual nos la muestra es aceptarlo a él tal y como es.
Para evitar los efectos negativos que se producen en el niño con nuestras valoraciones bienintencionadas.



 Creo que la próxima vez que nuestro hijo realice un dibujo y nos lo muestre, sería bueno que sepamos qué palabras y qué actos ayudan a nuestros hijos y con cuales les estamos limitando:

1. QUE DIBUJAR SEA ESPONTÁNEO, no una obligación.


2. DEJAR QUE ELIJA QUÉ Y COMO DIBUJAR



3. DEJAR QUE CREE SUS PROPIOS ESQUEMAS, SIN IMPONER LOS NUESTROS



4. DEJAR DE LADO LAS ETIQUETAS
(Para esto tendremos que "desaprender" y frenar nuestro impulso natural a opinar e intervenir. Nos llevará algún tiempo, pero a cambio recibiremos una gran recompensa, un niño que se expresa libremente a través de sus dibujos y perfectamente conectado a su yo interior).



5. Debemos entender la expresión gráfica de nuestros niños como una muestra de su personalidad.
No es bueno que modifiquemos o "mejoremos" lo que ha hecho porque así estamos imponiéndole nuestra propia personalidad al dibujo y a nuestro hijo.



6. Debemos entender que el niño desarrolla capacidades de gran importancia a la hora de expresarse gráficamente, sea cual sea el producto final está relacionado con un gran esfuerzo personal y el desarrollo de todas sus habilidades en ese momento.



7. Es muy importante respetar las desproporciones en el dibujo infantil, cada una de ellas tiene un significado y merece su justa valoración. No es bueno corregir las desproporciones nos alejarán de la realidad de sus sentimientos más profundos.



8. No debemos comparar sus dibujos ni entre ellos ni muchísimo menos con los de alguien más, preferir un dibujo por lo bello o perfecto, es sinónimo de que no valoramos su contenido real e inconsciente.
  
9. Es bueno propiciar la libre expresión y el respeto hacia el trabajo del otro.

10. A ellos les encanta cuando decidimos exponer sus "obras de arte" pero es importante no exponer solo aquello que nosotros consideramos bello, sino también y por sobre todo, aquellos que los niños han disfrutado y elaborado con entusiasmo e interés.




Karla Piccardo
Mamá Homeschooler