domingo, 1 de noviembre de 2015

La rebelión de la adolescencia

Cada tanto me topo con niños, niñas, jóvenes y adolescentes que caminan con cara de hastío, cargando con un desagrado mayúsculo y cada vez que me atrevo a preguntarles que les pasa la respuesta es siempre la misma "Mi Papá, Mi Mamá, Mis Papás, me obligan a hacer esto... y no me gusta"
Es cierto, a partir de los ocho o nueve años nuestros hijos entran en un aletargamiento digno de los osos hibernantes y eso no es azaroso, eso es producto de una de las tantas crisis que los seres humanos vivimos y no estoy con esto justificando que no los invitemos a moverse o a bañarse en algunos casos mas extremos, pero si me gustaría abogar por el respeto a la búsqueda de identidad y la importancia que tiene este proceso.

Siempre escucho y leo frases como "está tan desobediente" "está tan rebelde" "quiere hacer lo que le place" y la verdad es que ese es un proceso que si bien no nos podemos evitar, podemos hacer que sea menos desagradable e incluso, podemos llegar a disfrutarlo, si de seguro ahora mismo estan pensando "Cómo puedo disfrutar que mi hija no quiera ir a misa" "dónde está el goce en ver a mi hijo vestido así" y tantas otras cosas que de seguro se les vienen a la cabeza, pero calma, lo digo en serio cada proceso de nuestros hijos es en suma disfrutable y hasta podemos llegar a sentirnos muy orgullosos si sólo aprendemos a confiar en ellos y los apoyamos en su búsqueda.

Si cada día al levantarse le dices a tu hijo " peinate bien" " así no" " arreglate el pelo" pero no los dejamos EFECTIVAMENTE    hacerlo por ellos o no quedamos contentos hasta que se ve como a nosotros nos gusta, de seguro tendremos muchas discusiones y "batallas" a partir de los ocho años y creceran hasta el infinito en la adolescencia.
Podemos evitarlo, es simple pero a la vez es inmensamente complejo, basta con respetar a nuestros hijos y entender que se están formando con las herramientas que les dimos e incluso con las que no y que ellos están en una búsqueda compleja, no necesitan agregar a eso las batallas diarias.
Es posible empatizar con nuestros hijos, podemos hacer concesiones y permiter a nuestros hijos su propia búsqueda, acompañarles, guiarles y de seguro será mucho más grato. Pero como dije es complejo y es complejo porque nosotros mismos no estamos tan acostumbrados a ser respetados, no tenemos tan claro eso de la identidad propia y personal, nos hemos convertido mas bien en la parte nuestra que mas le agrada a los demás y no entendemos como nuestros hijos no se amoldan rápido  al que dirán, porque "qué  diran los demás  si vas vestido así" hemos sucumbido tanto y perdido tanto nuestra identidad que incluso nos preocupamos de qué pensarán  otras personas si nuestros hijos no se ven como queremos mostrarlos...
La vida no debe ser así, pasamos la mayor parte de nuestra vida adulta buscando ser aceptados y validados por quienes somos, muchas veces sin saber quiénes somos realmente pues no nos permitieron, en un principio, y no nos lo permitimos luego nosotros mismos...
Evitemos a nuestros hijos ese camino, permitamosles encontrarse en la edad que deben hacerlo que importa lo que los demás vean, crean ver, piensen u opinen si nosotros lo que haremos sera ayudar a nuestros hijos a ser felices, a encontrarse y poder disfrutar de la vida de manera mas plena.
Apoyemosles en su búsqueda y les aseguro que no tendremos "problemas de rebeldia" o "guerrillas internas" en casa.

Karla Piccardo
Mamá homeschooler.