lunes, 14 de diciembre de 2015

Como lograr que los niños cooperen en casa sin gritar ni amenazar



Lograr que nuestros hijos cooperen en casa sin necesidad de gritarles, sermonearles o castigarles es un sueño... Pero como todos los sueños con algo de trabajo y paciencia lo podemos hacer realidad.

Este post es una adaptación del libro “Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen”, de Elaine Mazlish y Adele Faber, quienes escribieron algunos consejos luego de trabajar respetuosamente durante años con numerosas familias.

Muchas veces hemos oido o dicho "nadie nos nos enseña como ser padres" y la verdad es que si hay mucho, muchísimo de donde aprender, no se trata de escuchar consejos sobre "cómo criar" sino simplemente de poder tener herramientas eficaces que nos permitan comunicarnos mejor con nuestros hijos, dándoles el lugar que merecen como miembros de la familia, sin tener que recurrir a patrones autoritarios y obsoletos.

Una de las frustraciones mas comunes de la paternidad es la cotidiana lucha para lograr que nuestros hijos colaboren con ciertas tareas domésticas, o bien ordenen sus pertenencias, o hagan sus deberes. Esto se debe a un conflicto de necesidades. ¿Y qué solemos hacer usualmente los padres para lograr esa colaboración en casa?

Algunos ejemplos de como generalmente reaccionamos:

- Culpamos y acusamos ("estoy viendo las migas que dejaste en el sillón, siempre te digo lo mismo, ¿por qué nunca me escuchas?").

- Usamos calificativos ("dejaste todo desordenado, eres una floja").

- Recurrimos a amenazas ("la próxima vez que lo hagas te quedas sin teléfono").

- Damos órdenes ("ordena tu habitación ahora mismo").

- Damos discursos y sermones (que son muy largos como para escribir un ejemplo, ¿verdad?).

- Los llenamos de advertencias ("te vas a caer/resfriar/quemar/etc.").

- Hacemos comentarios de mártir ("yo todo el día trabajando y ustedes me hacen esto").

- Hacemos comparaciones ("tu hermano a tu edad lo hacía solo").

- Usamos sarcasmo ("quédate ahí sentado, total no hay nada que me de más felicidad que ordenar todo yo sola").

- Nos volvemos profetas ("si no lo aprendes ahora, no lo vas a lograr nunca").





Pero... ¿Qué logramos con estos comentarios?
¿Qué sienten los niños? Generalmente nuestros niños ante todo esto sienten miedo, recurren a la mentira, sienten desprecio por sí mismos, ganas de desafiarnos, pueden sentirse humillados e incluso afectamos negativamente su autoestima.
En verdad nada de eso es bueno para lograr colaboración.

Bueno entonces ¿cómo logramos cooperación real?
algunas opciones a las que podemos recurrir serían:

1. Describiendo lo que vemos.
 En vez de: "Tu habitación es una mugre, eres un desordenado" digamos "Hay ropa tirada y platos sucios en tu cuarto".

2. Dando información.
 En vez de "¿Quién dejó la leche afuera del refrigerador?" podríamos decir "Si la leche está fuera del refrigerador, se estropea".

3. Diciendo todo con una sola palabra.
 En vez de "Te dije mil veces que antes de salir te pongas el sweater, hace frío, te vas a resfriar y después quién te cuida, siempre lo mismo" podemos simplemente decir "sweater".


4. Hablando de nuestros sentimientos.
 En vez de "Te estás portando mal, nunca más te traigo a una fiesta" los niños suelen ser mas empáticos y comprensivos si decimos "Me pone muy nerviosa que corras en ese espacio donde hay tantos peligros, eso me da miedo".

5. Escribiendo una nota.
 Las notas son muy eficaces. Pueden incluir palabras de cariño, chistes y mucho más. Por ejemplo un recordatorio como "Hoy no salí a pasear y quiero ver a mi novia, no te olvides de mí. Firma: Tu perro".


¿Qué piensan de estas opciones?
¿Están dispuestos a probarlas?

Una cosa más, me parece importante decir que todos estos ejemplos y todas estas opciones son herramientas para usar con chicos algo más grandes que no tienen el hábito inculcado desde pequeños o que simplemente están ya en la adolescencia en donde suelen ser mas lentos y tener menos ganas de hacer las mismas cosas, para inculcar habitos podemos si, usar algunas de estas ideas, pero sin dudas lo que será de mayor utilidad siempre será el involucrarlos en los quehaceres desde muy pequeños, los niños ya a los 18 meses muestran interes por ayudar y es alli en donde podemos comenzar a inculcar el valor del orden y de la cooperación porque recordemos que ...

" No es más ordenado quién más ordena, sino quien menos desordena"



Karla Piccardo 

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