lunes, 27 de julio de 2015

Cinco importantes cosas que aprenden los niños que jamás son golpeados

Cinco cosas que tu hijo aprende si no le pegas jamás
y son tan importantes para su vida que siempre te estará agradecido.

1- Nadie tiene derecho a pegarle, ni a agredir su cuerpo. Su cuerpo es un bien preciado que merece ser tratado con respeto SIEMPRE. Haya hecho lo que haya hecho, haga lo que haga, ningún otro niño, ningún otro adulto (familiar, profesor, entrenador, etc), ninguna pareja en el futuro puede dañarle físicamente. Le estás protegiendo de ser víctima de violencia familiar, bulling escolar, abusos sexuales, violencia machista o de género, etc.

2- No tenemos derecho a pegar o agredir a nadie, todos los cuerpos de los demás son dignos de respeto. Da igual si es alguien de la misma edad o sexo, si es menor o mayor. Da igual si es una persona o un animal. Le estás enseñando a canalizar su rabia de otra manera. Le estás protegiendo de convertirse en abusón en la escuela, maltratador en la pareja, abusador sexual, violento, etc.

3- Cuando alguien te quiere no te agrede ni te pega jamás. Le estás enseñando a ser él mismo y a comportarse sin necesidad de agradar a los demás. Le estás enseñando a elegir bien a la gente de la que roderase en la vida: amigos, parejas, compañeros de clase/trabajo, etc. Gente que le quiera y le acepte como es, que le acompañe desde el respeto. Le estás enseñando a ser autónomo y a poner límites.

4- Hay maneras más creativas, positivas y asertivas de "resolver" o acompañar conflictos que la violencia física. Los conflictos y las diferencias con otras personas existen y son parte del crecimiento en la vida. La palabra, la empatía y la reflexión son excelentes mediadoras, el trabajo interior de cada uno/a es imprescindible. Los golpes no educan, no pueden justificarse jamás, pedagógicamente son contraproducentes. No son inocuos porque dejan una fuerte secuela emocional, Son un reflejo de la jerarquía y la desigualdad, alimentan en los niños el temor y la sumisión. Es imprescindible educar desde la no-violencia.

5- Su cuerpo es valioso y que él o ella es el principal responsable de cuidarlo y de protegerlo. Mientras crece su padre y su madre están ahí para hacerlo juntos. Le estás enseñando que la "familia" es un equipo, que en casa no se compite, sino que se coopera, que nadie es mejor que nadie y todos aprendemos unos de otros. Le estás protegiendo de conductas autodestructivas en el futuro. Le estás enseñando a cuidarse y a poner límites a cosas, personas o situaciones que le puedan dañar. Le estás enseñando a no ir por la vida compitiendo y sacando los dientes sino cooperando. Le estás haciendo un gran favor.

La violencia se aprende en casa, la paz y la concordia también. Saber que tus padres no te pegaron, que te respetaron en tu infancia y buscaron mil maneras creativas y asertivas de acompañar los conflictos es un regalo que todo niño merece tener. Aceptar que algunas infancias no fueron idílicas es la única manera de dejar de repetir patrones dañinos y crecer como individuos y como sociedad.
Ya va siendo hora."

Myriam Moya Tena.