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miércoles, 7 de octubre de 2015

Cuentos para fomentar la creatividad

Fomentando la creatividad de nuestros peques estamos haciendo de ellos personas integras, capaces de crear una sociedad que propicie el crecimiento de personas capaces de ser críticas con la sociedad en la que viven y no sólo de adaptarse a ella...

Para ello contamos con muchos recursos entre los que se encuentran los siempre bienvenidos cuentos.
Ya sean los cuentos clásicos de toda la vida, los cuentos de fantasía, o los más modernos, a través de ellos podemos potenciar la creatividad de los niños. 

Acá les dejo algunas ideas que pueden trabajarlas oralmente con los más pequeños, y por escrito (algunas de ellas) con los más mayores. De una u otra manera, ya verán como aprenderán, desarrollarán su creatividad, y además lo pasarán bien.

Principio y finales de los cuentos:  Se trata de proponer a nuestros peques que creen sus propias fórmulas para comenzar y acabar los cuentos.

El minicuento:  Los niños pueden contar mediante pequeños cómics de 4 a 8 viñetas una historia inventada por ellos. Es una actividad que favorece el desarrollo de la imaginación descriptiva y narrativa, ya que utiliza un medio de comunicación mixto: el lenguaje y el dibujo. Se puede aprovechar tanto para iniciar a los niños en el cuento como en el
cómic.

Collage de periódicos: Consiste en recortar los titulares de los periódicos o revistas y mezclarlos entre si para obtener noticias de acontecimientos absurdos, sensacionalistas o divertidos.

Ordenar historias mudas:  Se le presenta al niño una serie de viñetas de un cuento o historia de modo desordenado. Nuestro hijo tiene que ordenarlas y contar lo que ve en cada escena. Así le ayudaremos a que  reconozca la secuencia temporal de los hechos.

Reconstrucción de una historia: Les presentamos a nuestros niños unas tiras de papel en las que estén escritas las frases de una historia o cuento. Los niños las ordenarán libremente y luego pueden leernos su historia.

El binomio fantástico:  Se trata de relacionar dos palabras elegidas al azar para inventar una historia. Se pueden
unir con una preposición y entonces resultará una historia fantástica.

Cuento encadenado:  Todos los miembros de la familia aportan frases que comiencen por la última palabra que pronunció su compañero anterior. Se puede comenzar también por una palabra de la misma familia.

Traslación de un cuento clásico al mundo de hoy: Esta técnica consiste en modificar una clave de tiempo o de espacio en una fábula clásica conocida por todos.

Cuentos de preguntas y respuestas: Se escriben en papeletas preguntas cuyas respuestas forman un cuento: quién era, dónde estaba, qué hacía, qué dijo, qué le contestó la gente, cómo terminó todo. Se reparten entre los miembros de la familia. Cada cual tiene que responder a la pregunta que le toque sin saber lo que contestan los demás. Cuando todos han terminado, se leen las respuestas en orden como si fuese un cuento, el resultado es muy divertido ya que suele
salir un sin sentido o una historia cómica.

¿Qué pasaría si…?: Es la creación de historias a partir de una hipótesis fantástica que planteamos a nuestros hijos  o que ellos mismos se inventan.

Creación de un personaje: Consiste en que nuestro niño cree su propio personaje, que se habrá de convertir en el protagonista de las historias que  invente. Los personajes pueden ser personas, animales o cosas, reales o imaginarios. Los pueden describir, dibujar, ponerles un nombre, buscarles amigos, un sitio donde vivir… y narrar todas sus aventuras.

El niño de cartón:  Consiste en imaginar personajes que estén hechos de distintos materiales, para después contar las aventuras de ellos teniendo en cuenta las características del material con que imaginan que está hecho.

Cuentos sin final: Los niños inventan distintos finales a un cuento que no lo posee. Después pueden escribir su cuento completo, ponerle un título y decorarlo.

Ensalada de fábulas: Consiste en inventar cuentos en los que intervienen personajes de distintos cuentos o introducir dentro de un cuento conocido un personaje de otro lo que originará nuevas situaciones.

Las fábulas o cuentos al revés:  Se escribe de nuevo un cuento o fábula pero cambiándolo completamente, dando a sus personajes más significativos cualidades diferentes o contrarias a las que tienen en el cuento original. También se puede cambiar otros elementos de la fábula, como la situación espacial o temporal donde se desarrolla la acción.

lunes, 31 de agosto de 2015

“Un niño” Por Helen Buckley

Érase una vez un niño que acudía por primera vez a la escuela. El niño era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando el pequeño descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.

Una mañana, estando el pequeño en la escuela, su maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno- pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, él podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes. Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.

Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de empezar, y ella esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar flores. ¡Qué bueno! - pensó el niño, - me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.

Pero la maestra dijo: - Esperen, yo les enseñaré cómo, y dibujó una flor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.

Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la maestra dijo: Hoy vamos a hacer algo con barro. ¡Qué bueno! pensó el niño, me gusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y autos y comenzó a estirar su bola de barro.

Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de comenzar y luego esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a construir un plato. ¡Qué bueno! pensó el niño. A mí me gusta mucho hacer platos y comenzó a construir platos de distintas formas y tamaños.

Pero la maestra dijo: -Esperen, yo les enseñaré cómo y ella les enseñó a todos cómo hacer un profundo plato. -Aquí tienen, dijo la maestra, ahora pueden comenzar. El pequeño niño miró el plato de la maestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero no dijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.

Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.

Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otra escuela. En su primer día de clase, la maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno pensó el pequeño niño y esperó que la maestra le dijera qué hacer.

Pero la maestra no dijo nada, sólo caminaba dentro del salón. Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo: ¿No quieres empezar tu dibujo? Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer? No sé hasta que tú no lo hagas, dijo la maestra. ¿Y cómo lo hago? - preguntó. Como tú quieras contestó. ¿Y de cualquier color? De cualquier color dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo? Yo no sé, dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde.”

A veces la distancia más corta entre el hombre y la verdad solemos encontrarla en un cuento